lunes

Miedo al Rechazo

Uno de los problemas más comunes a la hora de relacionarnos, sobre todo, con personas desconocidas, es el miedo al rechazo. Este miedo profundo e irracional, hace que nos comportemos de manera poco natural o superficial, o que directamente no nos relacionemos con la gente.
El miedo a no pertenecer a un grupo, no tener ningún amigo, o directamente quedarnos solos, es un miedo muy primario e infantil. Este sentimiento nos atrapa y condiciona nuestra manera de actuar y aunque racionalmente intentemos darnos ánimos y minimizar el problema, con frases como;" si no quiere conocerme él se lo pierde...", la realidad; es que percibir cualquier señal negativa del entorno, nos hace sentir pequeños y frágiles.

Este miedo a la soledad y el rechazo, nos situará en posiciones que serán dañinas para nosotros, como por ejemplo mantener una relación que no nos hace feliz, no intimar con nadie porque creemos que al conocernos nos dejarán o incluso llegar a beber más de la cuenta, creyendo que así la gente tendrá una imagen mejorada de nosotros.

Además la ansiedad, la tensión u otras manifestaciones psicosomáticas aparecerán, en cuanto nuestras alertas se activen porque alguien se acerca demasiado.

Ser rechazados no es agradable para nadie, pero atrevernos a experimentarlo nos dará herramientas y sobre todo nos daremos cuenta de que ¡no es el fin del mundo!. Puede que tengamos recuerdos de experiencias dolorosas relacionadas con el pasado, pero atrevernos a seguir experimentando y comprobar que podemos madurar y superar las situaciones, nos hará sentirnos más seguros y nos abrirá puertas para ser más felices.


Georgina Trillas
Psicóloga

jueves

Querernos. Encontrar nuestro camino.

Con frecuencia escucho y veo personas que hacen o dicen una cosa, cuando realmente querrían hacer otra. Por ejemplo, hace poco alguien me explicaba que cuando llegaba al trabajo procuraba aplicarse al máximo, trabajar mas horas de las que debía y ceder frente a sus jefes para que estuvieran contentos. Y él se sentía triste, porque en el fondo no le gustaba nada lo que hacía, pero lo hacía… 

No sólo veo que esto ocurre a mi alrededor, también a veces a mi me pasa y siempre me pregunto, :¿ porque no haré lo que yo realmente quiero?,¿ A quién va afectar si lo hago? ¿Alguien me va a decir algo?...y sobre todo, me enfado conmigo misma porque sé que cedo a mis deseos. Posiblemente en la raíz de esta incoherencia a la hora de hacer, están todos aquellos mensajes que hemos escuchado mil veces de pequeños : debes hacer esto, lo correcto es aquello, ten cuidado si tomas esta decisión, pero si haces esto que dirán los demás….y así un montón de frases que te alertan e intimidan, y al final te dicen no hagas lo que tu querrías, haz lo que agrade a los demás, lo más “correcto”.

¿A quién somos fieles?, porque a nosotros, esta claro que no . Todo ello conlleva, quizá , que otros estén contentos con nosotros, incluso orgullosos, pero¿ y nosotros?, estamos bien , nos sentimos plenos y contentos con nosotros mismo, púes no….con el tiempo nos sentimos atrapados, tristes, desmotivados y nos preguntamos porqué. Sólo cuando llegamos a la conclusión de que llevamos tiempo actuando por la vida según como los demás creemos que quieren, es cuando decimos ¡Vale!, ahora sólo tengo que actuar como yo quiero. 

Pero, y ahora viene lo más duro, a veces, ya que no a todo el mundo le pasa, nos deprimimos, porque NO SABEMOS QUE CAMINO ES EL NUESTRO, EL QUE QUEREMOS COGER, tenemos miedo, inseguridad, dudas, todo ello herencia del pasado. Después del tiempo que a veces cuesta saber porque estamos tan desanimados, no sabemos actuar…. 

Tras tantos años haciendo lo correcto, y tan poco tiempo siendo fieles a nosotros, es sólo cuestión de calma, paciencia y aprendizaje. Nos dará miedo, sí, pero si hacemos pequeños cambios, como decir lo que sentimos, aunque no guste, hacer lo que creamos, aunque disguste o puede no sea lo correcto, nos llevará poco a poco a nuestro camino y sobre todo a nuestra felicidad. 

Ánimo, el camino estará lleno de altibajos, pero valdrá la pena. 

"Cada uno de nosotros está en la tierra para descubrir su propio camino, y jamás seremos felices si seguimos el de otro". James van Praagh 

 Georgina Trillas Psicóloga y Homeópata